Es normal que en todo proyecto haya cambios en los requisitos que lo dieron lugar. Sucede que en algunos proyectos, durante el periodo de ejecución, sus requisitos iniciales cambian tanto que el proyecto original puede llegar a perder totalmente su razón de ser.
Esto es lo que ha pasado con nuestro proyecto: Ha cambiado tanto que ya no tiene sentido.
Uno de los primeros síntomas fue el retraso con el que se comenzaron a tomar decisiones. Y es que cuando algo no interesa lo ponemos al final de la cola.
Otro síntoma fue el ver que no teníamos claro por dónde habría de discurrir el proyecto, y que dejaba en evidencia que las metas ya no estaban claras.
Por último vino la verbalización de arrancar otra iniciativa que cláramente dejaba atrás el proyecto original.
Hemos de ser rápidos en ver este tipo de situaciones y aprender a cerrar los proyectos antes de que estos mueran. De este modo reduciremos las consecuencias en modo de pérdidas de recursos, de prestigio, y por que no, de clientes.